El MDA y la medicina psicodélica

 

Todos hemos escuchado sobre el MDMA o molly, pero dentro de el mundo de las sustancias psicoactivas, existe el MDA. un psicodélico que podría revolucionar la medicina psiquiatrica como la conocemos. En este texto, Karina Malpica nos explica algunas investigaciones que se han hecho entorno a esta sustancia.

Richard Yensen es doctor en psicología y fue discípulo de Salvador Roquet gracias a lo cual tuvo oportunidad de asistir a algunas veladas con hongos  dirigidas por la chamana mexicana María Sabina, quien según sus palabras, “fue capaz de trascender barreras culturales y lingüísticas” para influir profundamente en su concepción del esfuerzo curativo.

Años más tarde, cuando comenzó a trabajar en el Maryland Psychiatric Research Center, le llamó la atención un trabajo piloto realizado por el equipo de Claudio Naranjo, informando que la MDA (o Sally) podía ser útil como complemento en psicoterapia porque en dosis de 40 a 150 mg en un entorno adecuado provocaba “el aumento de los efectos del insight y de los sentimientos”. Sugerían que la MDA podía proporcionar el impacto terapéutico de la LSD disminuyendo drásticamente las distorsiones de la percepción y las reacciones de pánico. 

Estas observaciones condujeron a Yensen y su equipo de Maryland a estudiar más a fondo la sustancia. Su investigación se llevó a cabo con 10 pacientes externos diagnosticados como “neuróticos” a los cuales se les trató con psicoterapia asistida con MDA durante un periodo de 2 a 6 meses. Cada paciente recibió entre 2 y 4 administraciones de MDA a lo largo del tratamiento. La dosis inicial en todos los casos fue de 75 mg y a juicio del terapeuta se iban incrementando hasta un máximo de 200 mg. Se obtuvieron valoraciones psicométricas antes y después del tratamiento y a los seis meses se realizaron de nuevo valoraciones de seguimiento.

Encontraron que la MDA fue “tolerada sin que se observen complicaciones importantes o efectos secundarios”. Las escalas de valoración medían el ajuste interpersonal, el ajuste residencial y el ajuste laboral. De acuerdo a su valoración global:

Desde un punto de vista clínico, se obtuvo la impresión de que la psicoterapia y el uso complementario de MDA parecían facilitar la mejora de dichos pacientes. La observación se veía apoyada por una significativa reducción en las puntuaciones de las evaluaciones psicométricas que miden la depresión, la ansiedad y los rasgos obsesivo-compulsivos. También eran alentadoras las medidas que valoraban la sensación de bienestar y la autorealización. (*p. 135)

Yensen también fue colaborador de Snanislav Grof en Maryland aunque terminó disintiendo con él acerca de su teoría holotrópica:

Se trata de una formulación valiosa, puesto que permite que evolucione y se desarrolle la relación terapéutica, pero es débil ya que ignora la posibilidad de un punto muerto en el proceso curativo y en consecuencia, no se subraya la necesidad de habilidades terapéuticas para interpretar el material surgido a partir de una sesión psiquedélica. (* p. 169)

Preocupado por la eventual posibilidad de estos “puntos muertos” y buscando cómo trasponerlos, Yensen desarrolla sus propias aportaciones resumidas en la Terapia Perceptual Afectiva y englobadas en lo que él denomina la medicina psiquedélica, que propone sea un campo de estudio interdisciplinar y no una simple especialización de la medicina académica, capaz de ofrecer:

Una comprensión útil y práctica de cómo utilizar farmacológica y psicoterapéuticamente los enteógenos, para guiar a una persona hacia una experiencia curativa trascendente. Nuestras investigaciones han demostrado el valor de las experiencias cumbre. Pueden proporcionar esperanza frente al dolor, alivio al moribundo y sentido a los desesperados. (*p. 23)

 

* Yensen, Richard: Hacia una medicina psiquedélica.

Los libros de la liebre de marzo, Barcelona.

Más información en: www.mind-surf.net/drogas/mda.htm

 

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