¿Qué es el hachís y de dónde viene?

el
Categorías: Educación y Cultura

La cannabis en una planta muy versátil. Y una de las formas que surge de la planta, y que ha cautivado a usuarixs en todo el mundo es el hash. Aprende qué es y de dónde viene este concentrado ancestral:

El hash, hachís, hashish, es el extracto OG (original gangsta) y el primero que llegó a dar placer a los seres humanos. Este concentrado son las glándulas (tricomas) productoras de la resina psicoactiva del cannabis, alta en cannabinoides. Como referencia, la marihuana más potente en el mercado tiene 30% de THC y el hachís tiene 60% o más.

Estás glándulas se extraen de diversas formas, las más antiguas se conocen como charas (la cual se obtiene al frotar los cogollos frescos con las manos) y el hachís (extracción de tricomas de cogollos secos mediante filtros).

El nombre hashish viene del árabe hierba o la hierba y hacía referencia a todos los productos que provienen de la resina de la marihuana (Rosenthal, 1971).

Hash, Hashish o Hachís.

Origen

No se sabe de dónde viene exactamente el hachís, algunos autores dicen que de la India, dónde se conoce como charas desde los Vedas, pero el uso de cannabis en Asia Central se extiende a muchos años atrás de la llegada del profeta Mahoma.

La primera cultura en utilizar cannabis para usos psicoactivos fueron los Escitas. Estos pueblos nómadas que se establecieron en Asia Central y llegaron a dominar hasta Europa Oriental. Consumían cannabis en una especie de hotbox antiguo, según Heródoto (historiador griego), los guerreros de las estepas (como se les conocía) hacían lo siguiente:

“Del mencionado cáñamo toman, pues, la semilla los escitas impuros y contaminados por algún entierro, echándola a puñados encima de las piedras penetradas del fuego, y metidos ellos allá dentro de su estufa. La semilla echada va levantando tal sahumerio y despidiendo de sí tanto vapor, que no hay estufa alguna entre los griegos que en esto le exceda. Entretanto, los escitas gritan de placer como si se bañasen en agua rosada y esta función les sirve de baño, pues jamás acostumbran bañarse.” Esto fue afirmado por recientes hallazgos en Asia Central.

Si las “semillas” que Heródoto menciona son o no hash nunca lo sabremos, ya que estas culturas no escribieron o registraron con detalle sus costumbres.

Años después, trás diversos cambios políticos, el Imperio Persa comenzó. Y dentro de este se extendió una religión monoteísta (una rareza en esos tiempos): el Zoroastrismo. Este conjunto de creencias tuvo su origen y auge en Babilonia y usaba bebidas con cannabis para sus rituales. Según Edward G. Browne en su libro “Un Capítulo de la Historia del Cannabis Índica“, los persas tomaron esas costumbres (Browne, 1897;2004, pg. 367). En un futuro este imperio vivió el nacimiento del Profeta Mahoma y el inicio de una de las religiones más practicadas a nivel mundial en la actualidad: el Islam.

El Hash y el Islam

Como ya mencionamos, el uso de la cannabis en Asia se remonta a siglos antes del Islam. Cuando las enseñanzas de Mahoma llegaron a Arabia y los zoroastros fueron expulsados o convertidos forzosamente, las tradiciones de los persas pasaron a la clandestinidad.

Es fácil suponer que a partir de la creación del Corán (Siglo VI) -el cual no tiene ninguna referencia al cannabis o a este extracto-, y la composición de El Libro de los Venenos o las Mil y Unas Noches (Siglo X) -en los cuales se dan los primeros registros del hash y sus efectos-, fue cuando se extendió el uso del hachís entre los musulmanes.

Durante los califatos medievales, se consumía hashish mezclado con vino (Rosenthal, 1971). Sin embargo, en esos tiempos era más común comerlo solo, ya que el Corán prohíbe bebidas alcohólicas y el extracto de cannabis no era herejía (aunque esto cambiaría de acuerdo a diferentes interpretaciones con el paso del tiempo). De hecho, el poeta turco del siglo XV, Mehmet Fuzuli (1483-1556) escribió un poema llamado “Hashish & Wine” en este se lee: “el vino es simplemente un discípulo ansioso que incendia el mundo, pero el hachís es el maestro.”

Los “Asesinos Nizaríes”

Franz Rosenthal en su libro “La Hierba: El Hashish versus la Sociedad Musulman Medieval” de 1971, aclara que en los textos árabes durante la Edad Media, no se mencionan conductas violentas relacionadas al consumo de hachís. Lo cual nos hace suponer que la leyenda de los asesinos Nizaríes o hashishin (consumidores de hashish) es mero sensacionalismo europeo.

Según Marco Polo, el líder de este grupo llamado El Viejo de la Montaña o Gran Maestre de los Asesinos, solía encontrar niños y jóvenes para intoxicarlos con hachís y mostrarles un hermoso jardín secreto. Cuando el efecto del cannabis desaparecía, los jóvenes eran llevados con este líder quien les informaba que tenían que formar parte de la secta y pelear para tener más experiencia. No obstante, el navegante veneciano nació en 1254, y las invasiones mongolas que destruyeron toda la cultura de los Nizaríes ocurrió en 1256. Lo cual hace imposible que Marco Polo conociera a estos asesinos. Pero gracias a estos viajes el hachís siguió su camino hacia otras regiones.

Rosenthal establece el Siglo XI como el momento histórico cuando se dio la expansión del hachís por el continente europeo y asiático a partir de las expediciones europeas a Medio Oriente. Siglos después los españoles llevaron el cannabis al “nuevo mundo”. Lo cual llevó a Europa el tabaco y las pipas para fumarlo. Estas fueron un éxito y se mezclaron con el uso de cannabis y el opio.

Los cambios culturales y políticos (como la colonización occidental) cambiaron la visión del hachís. De una conexión hacia la divinidad y el placer a un peligro a la salud pública. Actualmente el hash es la forma de consumo más común en Europa y es producido por Marruecos.

Fuente: On the way Around.com

Referencias:

  1. “La Hierba: El Hashish versus la Sociedad Musulman Medieval”, Franz Rosenthal, 1971.

2. “Hashish and other psychoactive substances in the Islamic World”, Chris Bennet, Cannabis Culture, 2018.

3. “Un Capítulo de la Historia del Cannabis Índica, Edward Browne, Gaceta Médica del Hospital de St. Bart, 1897.

4. ‘Hashish, Sufism and modernity’, Hammand Khan,  https://www.dawn.com/news/1414141