En esta segunda entrada sobre mezclas de otras sustancias con cannabis tenemos a un clásico: alcohol. ¿Es buena idea mezclarlas?, ¿qué pasa en tu cuerpo al combinarlas y como tener un viaje sin problema?, estas y otras dudas las resolvemos en Thulio.
Como en la entrada anterior con el café, comencemos con ambas sustancias:
El etanol o alcohol etílico es una sustancia psicoactiva que se puede obtener de dos formas: fermentado y destilado. La primera es la forma original de consumir alcohol. Esto ocurre cuando unos hongos microoscópicos llamados levaduras comienzan a descomponer naturalmente productos ricos en azúcar y estos hongos transforman azúcar en alcohol etílico. Algunos ejemplos de estas son: vino, cerveza, pulque, sake, hidromiel, sidra, etc.
Nadie sabe quién fue la primera persona en disfrutar los efectos del alcohol, lo que sí sabemos es que la civilización China ya consumía bebidas fermentadas de arroz, uvas y miel hace 7 mil años y se ha usado desde entonces para sustancia religiosa o de consumo por milenios.

La cerveza es un fermentado de cereales y lúpulo. Es la forma más comun de encontrar etanol.
Siglos después de disfrutar los efectos de los fermentados, el auge científico que tuvieron las sociedades musulmanas en la Edad Media permitió crear una nueva forma de ingerir etanol: la destilación. Este novedoso proceso llegó a los europeos, y los colonizadores trajeron este método a América… o eso se pensaba hasta que la UNAM demostró que los americanos hacían destilados antes de la llegada de los europeos.
La destilación comienza con una fermentación tradicional. Al terminar esta, el resultado se calienta para separar el alcohol del agua; se atrapa el alcohol evaporado y se enfría para condensar el producto final. Ejemplos de bebidas destiladas (también llamadas espíritus) son: tequila, ron, aguardiente, fernet, whisky, cognac, vodka, mezcales, etc.
Entre fermentados y destilados (fuera de los ingredientes)la cantidad de alcohol los diferencía, mientras los primeros llegan a tener de 3% a 20% de alcohol por volumen (medida internacional para conocer la cantidad de etanol diluida en una bebida), los espíritus tienen de 20% a 80%.

El mezcal es el destilado mexicano de moda. La diferencia con el tequila es por la especie de tequila y el proceso de destilado.
Aunque se le conoce con diferentes nombres, la mayor absorción del etanol ocurre en el intestino, pero se comienza a absorber desde la boca (por eso se sopla en los detectores de alcoholemia). En 5 minutos ya podemos encontrar alcohol en la sangre, llegando al máximo de 30 a 60 minutos después de su ingesta. Sus efectos pueden ser por 6, 8 o 12 horas, dependiendo el o la usuario.
Su efectos van cambiando de acuerdo a la cantidad de esta sustancia psicoactiva: euforia, estimulación, desinhibición, mejora del estado de ánimo, relajación, etc.
Cuando el usuario sobrepasa su límite se pueden presentar efectos indeseables como:
- Disminución de atención,
- Juicio, falta de coordinación,
- Inestabilidad emocional,
- Confusión y aumento del tiempo de reacción.
Las últimas consecuencias de consumir alcohol son coma etílico y muerte. Cabe mencionar que el etanol por ser una sustancia de fiesta o social, su consumo irresponsable puede llevar a choques y atropellamientos.
Además el uso crónico del alcohol es frecuente dado que es una sustancia adictiva y en algunos casos puede traer cáncer de boca, estómago, colon, higado, además de sirrosis y algunos tipos de hepatitis.
Según la ONU estima que 1,3 millones de personas mueren al año por hechos viales y en Mexico 24 mil fallecen por accidentes relacionados al consumo de alcohol al año. Ademas de las muertes ocasionadas por su consumo crónico que sobrepasa los 3 millones de muertos (OMS).
La Conasama recomienda no sobrepasar las cinco copas en hombres y cuatro en mujeres por sesión. Además no conducir bajo los efectos del alcohol.
En México 71% de la población ha consumido alguna vez en la vida alguna bebida con etanol según la última ENCODAT (2017); y la Organización Mundial de la Salud estima que hay 2300 millones de bebedores en el mundo.
La yerba amiga
Por otra parte, la cannabis son las flores o frutas de la planta asiática llamada Cannabis Sativa L que contienen unos aceites llamados cannabinoides. Estas moléculas reaccionan con receptores especiales que tenemos los mamíferos y forman el Sistema Endocannabinoide. El objetivo de este sistema es encontrar el balance físico o homeóstasis.

Según la CONASAMA la forma favorita de los mexicanos para consumir cannabis es en cigarrillos o porros.
A la par de este equilibrio los cannabinoides ocasionan efectos psicoactivos y físicos como: euforía, sensación de bienestar, aumenta la creatividad, relajación, falta de coordinación, ansiedad, ojos rojos, labios secos, lentitud de movimientos, dificultades relacionadas con la memoria a corto plazo, etc. La diferencia de efectos cambia de acuerdo a la dosis, la forma de consumo, al ambiente y al usuario.
Sintomas indeseables:
- Un síntoma adverso muy frecuente es la aparición de bajadas de tensión bruscas (hipotensión ortostática). Esto reduce el color de las personas y se conoce cómo pálida. En la enorme cantidad de los casos esto se resuelve en unas horas de dejar de consumir.
- Aumento de la frecuencia cardíaca.
- Nerviosismo, pánico y paranoias.
- Reducción en la capacidad de concentración.
- Aceleración del pensamiento, especialmente a dosis altas.
- Lentitud de movimientos.
- Tos, sensación de ahogo, mucosidad, ronquera, irritación de la faringe.
- Produce abstinencia: ansiedad, dolor de cabeza, dificultades para dormir y pérdida de apetito.
- El consumo frecuente produce tolerancia (cada vez se necesita mayor dosis para alcanzar los efectos que antes se conseguían con una dosis menor).
En México, la misma ENCODAT tiene registro de que 8.6% de los encuestados han consumido marihuana alguna vez en su vida en 2017; mientras que la CONASAMA tiene en su encuesta que el 26.95 de los 17 mil participantes han consumido marihuana al menos una vez en la mitad y 19% consumen hasta 2023.
Mezclar ambas sustancias es bastante común. Sin embargo, hay pocos estudios y sus resultados son inconsistentes (a veces los individuos tenían un high mucho más fuerte con etanol o una borrachera más intensa con marihuana) y en algunos sólo medían sus efectos por cuestiones muy subjetivas.
Consejos para reducción de riesgos y daños cuando mezclas ambas sustancias:
- No mezcles. Obvio, pero para reducir efectos indeseados, lo mejor es no mezclar.
- Tu dosis, tu experiencia. Si ya lograste el efecto y la experiencia que quieres, detente y disfruta. Todos tenemos diferente resistencia o queremos un efecto diferente.
- Evita que sea tu primer viaje con alguna de estas sustancias, entre más experiencia tengas habrá menos posibilidad de malas experiencias
- Come antes: Tener algo en el estómago puede ayudarte a sobrellevar el efecto de ambas, en especial de la pálida.
- Mezclar podría llevarte a malos viajes por mezclar la inestabilidad emocional del alcohol y la ansiedad de la cannabis.
- Si normalmente tienes poca resistencia al cannabis o al alcohol, evita mezclarlas.
- Hidrátate.
- No conduzcas. Tanto la marihuana como el etanol reducen el tiempo de reacción, movimiento, entre otros. Evita problemas, lesiones, etc., y pide un taxi.
- Si tienes problemas hepáticos evita combinar. Ambas sustancias se procesan en tu organismo a través del hígado y no es bueno sobreexigir a ningún órgano.
- Si tu amigo o amiga está teniendo un mal viaje: que deje de consumir, darle un dulce, llévale a un lugar tranquilo, hidrátalo y si va a dormir, que lo haga en posición lateral para evitar que se ahogué si vomita.

El alcoholímetro es una medida para reducir los riesgos y daños a usuarios y no usuarios de alcohol. Foto: Milenio
Espero que te haya servido esta miniguia de qué hacer si mezclas ambas sustancias. Si tienes alguna duda, tus comentarios son bienvenidos en nuestras redes sociales.
Con información de Energy Control.
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